domingo, 11 de abril de 2010

El Aura



Antecedentes Históricos de su Existencia

Desde hace miles de años han existido vestigios de la existencia de emanaciones luminosas alrededor de seres que se han considerado dioses o iluminados.

Tenemos muchos ejemplares de lo anterior en el antiguo Egipto, donde en gran parte de las tumbas de los faraones, encontramos emanaciones luminosas alrededor del cuerpo de los dioses Isis y Osiris y desde aquel tiempo se señalaban las luminosidades alrededor de los cuerpos como una distinción de los dioses o grandes iluminados.


En China y en Japón, alrededor del cuerpo del Buda, siempre se representa con un aura dorada que rodea al cuerpo físico.

Desde luego, en el cristianismo también aparecen en las pinturas y en los grabados e imágenes, unas aureolas alrededor de la cabeza de los santos, del propio Jesús, de la Virgen María y de muchos más que han destacado por ser iluminados.

No puede ser la excepción que en México, por ejemplo, en Chichen Itza, en uno de los templos existe un grabado muy famoso de un supuesto sacerdote Maya que está sentado en Flor de Loto, cubierto a su alrededor por una emanación lumínica similar a las ya mencionadas, no se sabe quien era ese sacerdote o si fue un hombre importante entre los Mayas, sin embargo, es evidente que lo era ya que la emanación de luz que aparece a su alrededor es comparable a la que tenían los maestros iniciados de la antigüedad ya señalados.

Esta emanación que aparece ya desde tiempos muy remotos en la actualidad, la conocemos con el nombre de aura humana.

Antecedentes más recientes de la existencia de emanaciones energéticas del ser humano, las encontramos en el siglo XVI con el médico y alquimista, conocido como Paraselso, quien realizó investigaciones muy importantes al respecto. Descubrió que existía una emanación que provenía del interior del ser humano, a la cual le llamó “Globo Igneo” o “Munia”, que era una luminosidad visible en la medida que el avance espiritual de la propia persona lo permitía, es decir, la luminosidad que se ve en los seres iniciados, puede ser captada con la vista física si es que ese ser tiene un grado de perfección tal que proyecta su luminosidad incluso para que sea visible al espectro del ojo humano.

El aura existe en todo ser, la diferencia es que normalmente no es visible en el espectro normal del humano, sin embargo, a través de la experimentación y la práctica uno puede ver emanaciones áuricas alrededor de las personas, sin que éstas sean necesariamente iluminados o seres superiores.

Fue hasta el siglo XVIII cuando aparecieron otra vez antecedentes por escrito de esa misma emanación, fue el caso del médico alemán llamado Mesmer quien puso en jaque a toda la medicina parisina, ya que estableció una clínica muy sofisticada y fuera de lo común, las curaciones que realizaba las hacia metiendo a sus pacientes en tinas llenas de agua, previamente energetizadas con metales que también habían sido tratados magnéticamente, y con este procedimiento realizó curaciones sorprendentes.

Esto no es extraño, si consideramos que el ser humano no es solamente un cuerpo físico, sino que también esta hecho de energía, y la acumulación de ésta en determinados órganos o músculos, provoca desequilibrio y enfermedades muy importantes, en la actualidad se han hecho descubrimientos muy importantes respecto a la acción de los metales tratados, que pueden influir en el ser humano como verdaderos imanes, que sacan la energía sobrante acumulada de determinados órganos, lográndose con esto la restauración de la corriente energética que fluye por nuestro cuerpo y que está influyendo en el trabajo fisiológico de nuestros órganos, por lo tanto, al eliminarse estas sobrecargas de energía se restablece el equilibrio y con ello la salud.

Como siempre ha sucedido, los excépticos y materialistas científicos del tiempo de Mesmer, lo atacaron vílmente hasta que terminaron por aniquilarlo y tuvo que cerrar su clínica por los ataques desmedidos que sufrió de sus colegas, sin embargo, el tiempo empieza a demostrarnos nuevamente que estos investigadores tenían razón. No alcanzaron el éxito final debido a que no era el tiempo para que la humanidad aceptara este conocimiento, debemos estar conscientes que el humano debe evolucionar a través de la experiencia y tiene que ir paso a paso, para darse cuenta de todo aquello que aparece invisible a su alrededor, pero que no por ello no existe, este es el caso de las emanaciones energéticas en el ser humano llamadas aura humana.

LA CAMARA KIRLIAN Y SUS DIFERENTES APLICACIONES

Fue hasta el año de 1920 cuando encontramos que los esposos Kirlian descubrieron por accidente una cámara, que se ha bautizado con su nombre, tiene la facultad de fotografiar el aura de los seres vivos. Este fue un descubrimiento casual (porque ellos pretendían construir una cámara normal con el fin de tomar fotos tradicionales), sin embargo, la sorpresa que se llevaron cuando vieron la primera fotografía en donde no aparecía la imagen de la persona fotografiada, sino en su lugar una gran emanación de luz de colores a su alrededor, los sorprendió grandemente.

Esta cámara se ha ido perfeccionando desde hace muchos años, no solo para demostrar que las emanaciones que se decía eran luminosas y que provenían del ser humano existen, sino también para lograr avances mucho más profundos en otros campos de la ciencia y de la Metafísica.

Dentro de las aplicaciones más importantes que últimamente se han descubierto de la cámara Kirlian tenemos las siguientes:

En el campo de la medicina

Se han obtenido logros extraordinarios a través de la coloración del aura. Se ha descubierto que se pueden diagnosticar padecimientos con mucha exactitud, incluso mucho antes que estos se presenten en síntomas físicos de dolor o molestias en el cuerpo físico.

Es ya probado que cualquier enfermedad que se geste en el ser humano aparece primero en la energía y en el flujo energético del individuo y posteriormente en la materia. Estos desequilibrios de la energía se manifiestan en coloraciones predominantes, cerca de los órganos afectados y con colores también que identifican el tipo de padecimiento.

Esto parece fantástico, sin embargo, es una realidad, muy pronto veremos que muchos médicos contarán con una cámara Kirlian en su consultorio que les ayudará a realizar sus diagnósticos con mayor exactitud de como ahora lo hacen.



Todo sonido musical es una combinación de vibraciones armónicas, que dependen de que sean compatibles con sus vecinas. Toda falta de relación numérica produce un sonido «ingrato», un sonido que no es agradable al oído. Los músicos procuran producir sólo sonidos que sean agradables. Como en la música, se produce en los colores, puesto que éstos son también vibraciones, aunque éstas se encuentren ligeramente apartadas de aquéllas, en el espectro general de la percepción humana.

Podemos contemplar colores puros que nos agraden y nos eleven el ánimo. O bien colores que nos irriten, que nos atormenten los nervios. En el aura humana se distinguen varios colores diferentes, con sus matices. Algu­nos de ellos sobrepasan los límites de la percepción de aquellos observadores que no se han ejercitado en ello; de manera que carecen de nombre universalmente aceptado.

Asimismo existe, como sabéis, el silbido «silencioso» del perro. Eso es, que resuena con una frecuencia de vibraciones que ningún oído humano puede captar, y, en cambio, lo oyen los perros. En el extremo opuesto de la escala, existen sonidos graves que el hombre percibe y el perro, no; los sonidos graves se le escapan.Supongamos que desplazamos la escala de sonidos que puede percibir un ser humano hasta que éste pueda oír el silbido del perro. De la misma forma, si podemos desplazar hacia arriba nuestra vista, veremos el aura humana. Pero hay que andar con cuidado, so pena de perder la percepción del negro o del morado. * El autor se refiere a la música usual; no a la experimental.
No seria razonable pretender dar una lista completa de los innumerables colores que existen. Limitémonos a los más corrientes y acusados. Los colores básicos cambian a medida de los progresos que efectúa la persona cuya aura contem­plamos. Cuando una persona crece en espiritualidad, también evolucionan sus colores.

Si una persona tiene la desdicha de retroceder en la escala del progreso, sus colores básicos se alteran por completo, o mudan de matiz. Los colores básicos (de los que se hablará enseguida), nos muestran la persona también «básica». Los innumerables matices indican los pen­samientos e intenciones, así como el grado de espiritualidad.

El aura forma remolinos y se desliza como un arco iris singularmente intrincado. Los colores corren alrededor del cuerpo en crecientes espirales, y también caen de la cabeza a los pies. Pero esos colores son muchos más que los que jamás se vieron en un arco iris; éste es una mera refracción de cristales de agua — simples objetos —, al paso que el aura es la vida misma.Damos a continuación unas notas de unos pocos colores, ya que es imposible tratar de otros hasta que no se conoce esta lista:

Rojo

En su buena forma, el rojo indica una sana fuerza impulsora. Los buenos generales y jefes políticos de las masas tienen una gran cantidad de rojo en sus auras. Un tinte particularmente claro de rojo, con los bordes de un amarillo claro, indica una personalidad de «cruzado» (que se desvive por ayudar a sus semejantes).


Mucho cuidado en no confundirle con el vulgar «metomentodo>, cuyo «rojo» es, en cambio, «marrón». Franjas de color rojo, emergiendo del sitio donde está un órgano, indican que éste se halla en magníficas condiciones de salud. Algunos de los gobernantes de renombre mundial tienen una gran cantidad de rojo en el conjunto de su aura, Lástima que, en demasiados casos, se halle contaminado por degradantes sombras.

Un rojo de mal aspecto, fangoso o excesivamente oscuro, indica un carácter malo o vicioso. Aquella persona es informal, pendenciera, traidora, afanosa de provecho propio en detrimento de su prójimo. Un rojo opaco invariablemente indica depresión nerviosa. Una persona dotada de un rojo «malo» puede ser físicamente robusta. Por desgracia, también puede ser fuerte para el mal. Hay asesinos que tienen un rojo degradado en sus auras.

Como más ligero sea el rojo (ligero, que no claro) la persona será más nerviosa e inestable. Una persona es muy activa, incluso con exceso, y no puede permanecer quieta más que unos escasos segundos. Segura­mente, ella es muy egocéntrica. Los colores rojos alrededor de los órganos denotan su estado. Un rojo opaco, o tirando a marrón, con lentas pulsaciones sobre el sitio donde está un órgano, es señal de cáncer. Se puede ver si el cáncer está allí o si todavía es incipiente.

El aura indica qué clase de enfer­medades están a punto de atacar al cuerpo, a menos de que se adopten medidas curativas. Eso en el futuro va a ser la utililidad de lo que podremos llamar «auroterapia».

Un rojo punteado y centelleante, procedente de los maxilares, anuncia dolor de muelas; un marrón opaco, pulsando en el halo, delata el miedo ante la perspectiva de tener que ir al dentista. El color escarlata lo «llevan» todos cuantos están demasiado enamorados de sí mismos. Es el color del falso orgullo; del orgullo sin fundamento. Pero el escarlata lo vemos situado alrededor de las caderas de las damas que venden «amor» contra la moneda del Reino. Esas damas, por lo general, no se interesan por el sexo como tal; para ellas es simplemente un medio de ganarse la vida. De este modo, el presumido y la prostituta comparten los mismos colores en sus respectivas auras.

Siguiendo con el grupo «rojo», el rosa (que no es, en realidad, más que el coral) es signo de inmadurez. Las jovencitas menores de los veinte ostentan el rosado en vez del colorado de cualquier clase. En el caso de una persona adulta, el rosa co­rresponde a un infantilismo e inseguridad. Un rojo oscuro, color de hígado crudo, indica un sujeto ciertamente nada reco­mendable. Una persona a la que hay que evitar, porque nos ocasionaría quebraderos de cabeza. Cuando dicho color se ve sobre un órgano, quiere decir que éste se halla muy enfermo y si se produce sobre un órgano vital es señal de una muerte próxima.

Todos aquellos que ostentan el color rojo al final del esternón, tienen alteraciones nerviosas. Tienen que aprender a con­trolar sus actividades y vivir con más calma, si quieren dis­frutar de una vida larga y tranquila.

Anaranjado

El color naranja, en realidad, es una rama del encarnado; pero le rendimos el homenaje de reservarle una clasificación propia porque algunas religiones del Oriente lejano conside­ran el naranja como el color del Sol y lo reverencian. Por esta razón hay tanto color anaranjado en aquellas tierras. Por otro lado, atentos a mostrar la cara y la cruz de la moneda, añadiremos que otras religiones sostienen que el azul es el color del Sol. Mas, no importa nuestra opinión en el asunto; el naranja es un color básicamente hermoso, y las personas con un acertado matiz anaranjado en su aura son gente consi­derada para con sus semejantes; son humanos y hacen todo lo posible para ayudar a los demás, que no han sido tan afor­tunadamente dotados. Un amarillo anaranjado es un color muy deseable, que denota dominio de sí mismo y posee diversas virtudes.

Un anaranjado tirando más o menos hacia el marrón es señal de ser una persona perezosa que todo lo trata con negligencia. Un marrón anaranjado también indica trastornos en los riño­nes. Si está situado sobre los riñones y tiene una mancha mellada de color gris, denota la presencia de cálculos re­nales.
Un anaranjado teñido de verde delata una persona a quien le gusta el pelear por el solo gusto de pelear; y cuando nosotros hayamos progresado hasta el punto de poder percibir los matices dentro de los colores, obraremos prudentemente evi­tando todo trato y discusión con personas que tienen algún trazo verde entre su anaranjado, puesto que sólo saben ver «blanco y negro» y les faltan imaginación, percepción y dis­cernimiento para darse cuenta de que hay matices de cono­cimiento, de opinión, así como de color. Las personas afectadas por el verde-anaranjado no acaban nunca de argüir, sólo por el gusto de argüir, sin que les preocupe si sus argumentos son verdaderos o falsos; para ellos, la cosa está en el argüir sin parar.

Amarillo

Un amarillo dorado indica que su posesor está dotado de una naturaleza muy espiritual. Todos los grandes santos tienen halos de oro alrededor de sus cabezas. A mayor espiritualidad, más brillo de aquel amarillo dorado. Haciendo una digresión, añadiremos que todos los que poseen una extraordinaria espi­ritualidad, también tienen el añil en su aura; pero ahora se habla del amarillo. Todos cuantos ostentan este color se hallan en buena salud espiritual y moral. Siguen rectamente por la Senda, y de acuerdo con su exacto matiz de amarillo, tienen muy poco que temer.

Una persona dotada de un amarillo brillante puede estar completamente segura; si el ama­rillo es degradado (como el color de algunos malos quesos), que es cobarde por naturaleza; de esos que la gente dice «es amarillo». Es muy común que se vea el aura de las personas, y muchos de esos dichos populares se hallan en todas las lenguas desde tiempos atrás. Pero un amarillo feo es signo de ser una mala persona; uno que tiene miedo continuamente de todo. Un amarillo rojizo no es del todo favorable porque indica una timidez mental, moral y física. Las personas con ese color cambiarán una religión por otra, siempre en busca de algo que no se puede alcanzar en cinco minutos. Les falta voluntad de permanencia; no pueden fijarse en nada si no unos breves momentos.

Una persona que tenga el amarillo rojizo y el rojo castaño en su aura, siempre corre en pos del sexo opuesto, siempre sin sacar nada. Merece ser notado que una persona pelirroja y que tiene el rojo amarillo en su aura, será muy combativa, muy agresiva y muy llevada a interpretar toda observación que se le haga como un insulto personal. Esto se refiere particularmente a los que tienen el pelo rojo y el Cutis rojizo y a menudo pecoso.

Muchos de esos matices amarillentos y rojizos indican que la persona que los tiene está afligida por un gran complejo de inferioridad. Cuanto más rojo haya en el amarillo, mayor será este complejo. Un amarillo tirando a castaño denota pen­samientos muy impuros y un pobre desarrollo espiritual. Muchos individuos de esta calaña o catadura poseen este rojo-castaño-amarillo y, en el caso de ser particularmente malo, se les añade como una argamasa verde que mancha con puntos el aura. Son gente que casi nunca pueden ser salvados de su propia demencia.

Todo amarillo tirando a castaño indica pensamientos impuros y que la persona afectada por este color no conserva siempre la senda recta y breve. Por lo que hace a la salud, el amarillo verdoso es signo de padecimientos del hígado.

Cuando este color gravita hacia un amarillo-castaño-rojizo, significa que los males son principalmente de naturaleza social. Una persona aquejada de una enfermedad social invariablemente tiene una zona de castaño oscuro y amarillo, también oscuro, alrededor de sus caderas. A menudo dicha zona está moteada con algo que parece polvo colorado.
Con el color castaño que se va pronunciando cada vez más sobre el amarillo, y a veces mos­trando franjas dentadas, nos damos cuenta de que la persona está enferma de la mente. Un individuo que posee una doble personalidad (en el sentido de la psiquiatría) muy frecuente­mente presenta la mitad del aura de un amarillo azulado y la otra de un amarillo tirando a marrón y a verde. Es una combinación absolutamente desagradable.
El amarillo dorado puro, con el cual hemos dado principio a esta sección, debe ser siempre cultivado. Puede ser alcanzado por una continua pureza de pensamientos y de intenciones. Todos tenemos que pasar por el amarillo brillante antes no hagamos nuevos progresos por la senda de la evolución.

Verde

El verde es el color de la curación, de la enseñanza y el del crecimiento físico. Muchos grandes médicos y cirujanos tienen una abundancia de verde en su aura; también de rojo y, cosa curiosa, ambos colores se mezclan armoniosamente y sin dis­cordia entre sí. El rojo y el verde, cuando se ven el uno al lado del otro, en diversas materias, muchas veces chocan e irri­tan; pero, situados en el aura, gustan. Verde con una cantidad proporcionada de rojo indica un gran cirujano, un hombre muy competente.

El verde, solo sin el rojo, un médico muy eminente que conoce su profesión; o una enfermera, cuya vocación es su profesión y sus amores. El verde, mixto con una dosis proporcionada de azul, anuncia éxitos en la ense­ñanza. Algunos grandes profesores tienen el verde en sus respectivas auras y franjas o estrías de un azul movedizo, una especie de azul eléctrico, y muchas veces, entre el azul y el verde hay pequeñas tiras de amarillo-dorado que indican que el profesor es de aquellos que se preocupan cordialmente por el bienestar de sus discípulos y tienen la necesaria altura espiritual para enseñar los temas más elevados.

Todo cuanto tiene que ver con la salud de las personas y de los animales se traduce por una elevada cantidad de verde en la composición de sus auras. No se llega al nivel de los más grandes cirujanos o médicos; pero todo el mundo, no importa cuál, si tratan de la salud de las personas, de los ani­males o plantas, tienen una cierta cantidad de color verde en sus auras. Parece como la insignia de su profesión. El verde no es, con todo, el color dominante; casi siempre se halla subordinado a otro color.

Es un color benéfico e indica que el que lo posee con abundancia es una persona amistosa, compa­siva y considerada para con los demás. Si un individuo pre­senta un verde-amarillento, de todos modos no podemos fiar­nos de él, y en la medida misma de la mezcla de un ama­rillo desagradable con un verde repugnante, asimismo será la confianza que nos merezca.
Los timadores tienen una aura verde-amarillenta (son gente que sabe hablar a sus víctimas de una manera amable y luego les quitan engañosamente el dinero). Tienen una especie de argamasa verde a la cual se une su amarillo. A medida que el verde tiende al azul — ge­neralmente un agradable azul celeste o azul eléctrico — más digna de confianza es una persona.

Azul

Este color, a menudo se describe como el del mundo espiritual. También denota habilidad intelectual como cosa distinta de la espiritualidad; pero, naturalmente, tiene que ser, dicho azul, del matiz justo; con este matiz es un color ciertamente muy favorable. El etérico es de un tinte azulado, un azul parecido al que exhalan los cigarrillos antes de ser aspirados y expirados por la boca, o también, el humo de la leña ardiendo. Cuanto más brillante sea el fuego, más vigorosa la salud de la persona.

El azul pálido es el color de las personas que tienen que ser empujadas para que adopten cualquier decisión de provecho. Un azul más oscuro es el de una persona que está haciendo progresos, que es laboriosa.

Más oscuro indica una persona hábil en las tareas de la vida y que ha encontrado ciertas satis­facciones en su trabajo. Esos azules más oscuros se hallan a menudo entre aquellos misioneros que lo son en virtud de una «vocación» decidida. No se hallan entre aquellos otros misioneros que no pasan de aspirar a una tarea que puede permitirles dar, tal vez, la vuelta al mundo con los gastos pagados. Podemos juzgar a las personas por el vigor de su amarillo y la oscuridad de su azul.

Indigo

Vamos a clasificar el indigo(añil) y el violeta dentro de la misma cate­goría, dado que sus matices se confunden y se pasa insensible­mente del uno al otro y muy frecuentemente dependen entre sí. Las personas que ostentan dicho color en su aura de una manera manifiesta, son gente de profundas convicciones reli­giosas, que no se contentan con profesar exteriormente una religión.
Esto constituye una gran diferencia; algunas personas dicen que son religiosas; otras dicen creen serlo; pero hasta que no se sea capaz de ver con certitud su aura, no se puede decir de ellas nada que sea seguro. Si una persona tiene un toque rosado en su añil, ésta será quisquillosa y desabrida, sobre todo para con las personas que se encuentren bajo la dependencia de dicho sujeto.

El tinte rosado en el indigo es un toque degradante, roba una porción de su pureza al aura. De pasada, digamos que las personas que presentan colores ondigos, violeta o morado en sus respectivas auras padecen trastornos del corazón y desórdenes del estómago. No les sientan bien ni los fritos ni la comida, por poco grasienta que sea.

Gris

El gris es un modificador de los colores del aura. En sí, carece de significación, excepto la de que la persona está muy poco evolucionada. Si la persona a quien contemplamos no está evolucionada, presenta normalmente grandes franjas y man­chas de gris; pero, corrientemente, nunca miraréis el cuerpo desnudo de una persona sin evolucionar.

El gris, en un color, delata una debilidad de carácter y una pobreza general de sa­lud. Si alguien tiene zonas grises sobre algún órgano, eso indica un peligro de fallo de la salud de éste, o ya está enfermo y hay que curarlo inmediatamente.

Una persona con una espesa y dolorosa jaqueca, tendrá una nube como de humo gris que le atraviesa el halo o nimbo, y no importa de qué color sea éste, sus pulsaciones seguirán el ritmo de las punzadas de la jaqueca que le aflige.

1 comentario:

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Una lectura muy interesante y completa Laurita... primera ves que leo tanto acerca del aura... Felicitaciones por tu posteo... un abrazo fuerte LAURITA