domingo, 2 de agosto de 2009

CASAS DE BARRO


EL HORNERO Leopoldo Lugones

La casita del hornero
tiene alcoba y tiene sala.
En la alcoba la hembra instala
justamente el nido entero.

En la sala, muy orondo,
el padre guarda la puerta,
con su camisa entreabierta
sobre su buche redondo.

Lleva siempre un poco viejo
su traje aseado y sencillo,
que, con tanto hacer ladrillo,
se la habrá puesto bermejo.

Elige como un artista
el gajo de un sauce añoso,
o en el poste rumoroso
se vuelve telegrafista.

Allá, si el barro está blando,
canta su gozo sincero.
Yo quisiera ser hornero
y hacer mi choza cantando.

Así le sale bien todo,
y así, en su honrado desvelo,
trabaja mirando al cielo
en el agua de su lodo.
Por fuera la construcción,
como una cabeza crece,
mientras, por dentro, parece
un tosco y buen corazón.

Pues como su casa es centro
de todo amor y destreza,
la saca de su cabeza
y el corazón pone adentro.

La trabaja en paja y barro,
lindamente la trabaja,
que en el barro y en la paja
es arquitecto bizarro.

La casita del hornero
tiene sala y tiene alcoba,
y aunque en ella no hay escoba,
limpia está con todo esmero.

Concluyó el hornero el horno,
y con el último toque,
le deja áspero el revoque
contra el frío y el bochorno.

Ya explora al vuelo el circuito,
ya, cobre la tierra lisa,
con tal fuerza y garbo pisa,
que parece un martillito.

La choza se orea, en tanto,
esperando a su señora,
que elegante y avizora,
llena su humildad de encanto.

Y cuando acaba, jovial,
de arreglarla a su deseo,
le pone con un gorjeo
su vajilla de cristal.




Alberto Nicouleau Periodista, Locutor
Mitología de los pueblos originarios
La leyenda del hornero

Después de haber descubierto, a través de la mitología, cuál es el origen del variopinto plumaje de nuestras aves, nos corresponde, según lo prometido, referirnos en particular al origen de algunos de estos pájaros. Hoy le toca al hornero, que, por albañil y trabajador, no tuvo suerte en el reparto de colores. Tampoco en la forma como surgió a la vida. Un drama de amor, como tantos en la tradición guaraní.


En el amplio mundo de las leyendas y mitos que provienen de lo más profundo de la conciencia de nuestros pueblos originarios, los pájaros ocupan un lugar importante, ya sean tomados en general, como en nuestras notas anteriores sobre el color de los volanderos animalitos, o, en particular, para muchos de ellos; casi todos. De modo que, para ir terminando con esta serie, vamos a tomar a un par de ellos y recrearemos el origen mitológico, si se quiere, de su aparición en el mundo. Vamos comenzar por el hornero, un pajarito que arma su nido, por lo general, en la cercanía de los humanos. Ese nido tiene dos compartimentos, de los cuales el más protegido es el de la hembra y que es donde ésta empolla. Además, una superstición dice que romper nido de horneros atrae a la tormenta. Cuando llueve el hornero se pasea por el nido, alborozado, dejando sus huellas.

Esto mencionado como introducción a la leyenda de este pájaro amigo. Una leyenda de origen guaraní que nos cuenta que Jahé, hijo único de su padre y criado en el monte alejado del contacto con los demás, un día, al salir en persecución de una carpincho, oyó un chapoteo en el río y acudió creyendo que se trataba del animal. En realidad, era una hermosa joven que desapareció de inmediato, pero que lo dejó prendado por su hermosura. En la espera de poder volver a verla, el cansancio lo hizo dormirse a orillas del río. Al despertar vio salir de las aguas a la hermosa joven y quedó totalmente enamorado. Pero como sucede generalmente en estos cuentos, sobrevendría un hecho trágico.

El premio de una dura prueba
Trastornado por la hermosura de la muchacha, hija de un jefe local, se dirigió al poblado, acompañado por su padre, a pedir la mano de la joven como esposa. Pero había otros pretendientes, por lo que la costumbre establecía que todos ellos deberían someterse a tres pruebas; el ganador final se quedaría con la novia. La última y definitiva era atroz: debían envolverse en cueros mojados de animales que, a medida que se secaban iban achicharrando a los muchachos. El vencedor sería el último en sobrevivir. Una cruel prueba, cuyo resultado puede adivinarse. Jahé triunfó en natación y triunfó en carrera. A la tercera prueba se sometieron muy pocos. Rápidamente, la mayoría fueron abandonando; sólo quedaron Jahé y Aguará (el zorro). Al noveno día, cuando Aguará no soportó más y pidió que lo sacaran, todos acudieron a ayudarlo y por un tiempo se olvidaron de Jahé.
Al ir a aflojar su tortura y proclamarlo vencedor y digno del amor de la doncella, vieron que de adentro del cuero salía un pajarito pequeño que, de inmediato comenzó a hacer su nido con paja y barro. En ese mismo momento, ante la estupefacción de todos, la joven princesa se transformó a su vez en ave y lo siguió en su vuelo, triunfando así, —en la poética mentalidad guaraní— el amor sobre el sufrimiento. Desde entonces el hornero anda en pareja.

Como corolario de esta leyenda, no podemos menos que recordar el tradicional, sencillo y hermoso poema de Leopoldo Lugones dedicado a nuestro amigo el hornero, cuya casita es muy fácil de ver sobre algún poste en cualquier lugar al aire libre.
Dice:

2 comentarios:

Avelaneira Florida dijo...

Hola Laura!!!!!

Que linda esta foto e todo este texto!!!!
Gosto muito de conhecer estes aspectos culturais de outras realidades deste mundo em que vivemos...
Obrigada pela tua partilha!!!!

Quanto ao mar...as fotos que deixei no meu blog são do sul de Portugal- do Algarve.
Uma parte, mais perto de Espanha e do mar Mediterrâneo, tem águas mais quentes...mas o resto da costa, banhada pelo Atlântico tem águas frias e ondas altas!!!!
Eu nem sempre me consigo banhar nestas águas,embora adore nadar...
mas há prais lindas, com grandes areais e imenso sol!!!!
Gostaria muito que pudesses visitá-las!!!!!

Besos!!!!

Laura Patricia Eyheramonho dijo...

Hola: Te cuento que cuando mis padres contruyeron su casa, un hornero(pajarito) contruyó sucasa dentro de la casa de mis padres.Actualmente la casa está terminada con el nido del hornerito dentro de la pared del comedor.
Con respecto al mar, Las mejores playas están en Brasil. Aguas cálidas, transparentes, hermosas.

Besos