sábado, 8 de agosto de 2009

La Leyenda de la Llorona


L as versiones del origen de esta mujer son muy variadas, desde antes de la llegada de los españoles se comentaba que era la diosa Cihuacóatl, quien aparecía elegantemente vestida y en las noches gritaba y bramaba en el aire, su atuendo era blanco y el cabello lo tenía dispuesto de forma tal que, aparentaba tener cuernos en la frente. Otros aseguraban que era Doña Marina, o sea la Malinche quien, arrepentida de traicionar a los de su raza, regresaba a penar.

Con la conquista estas versiones sufrieron ciertas modificaciones alegándose que era una joven enamorada que había muerto un día antes de casarse y traía al novio la corona de rosas que nunca llegó a ceñirse; otras veces era la viuda que venía a llorarle a sus hijos huérfanos, o la esposa muerta en ausencia del marido a quien venía a darle el beso de despedida; o la desafortunada mujer, vilmente asesinada por el celoso marido apareciéndose para lamentar su triste fin y confesar su inocencia.

Sea cual fuere su origen se dice que en tiempos de la colonia, a mediados del siglo XVI, los habitantes de la Ciudad de México se retiraban a sus casas sonando el toque de queda dado por las campanas de la primera catedral, a media noche y principalmente cuando había luna llena, despertaban espantados al oír en la calle unos tristes y lánguidos gemidos lanzados al viento por una mujer.

Las primeras noches, los vecinos sólo se santiguaban argumentando que los lamentos eran de una ánima del otro mundo, pero la situación fue tan insistente que la gente más despreocupada o atrevida, salía a cerciorarse qué era aquello, primero lo hicieron desde las puertas o ventanas, después algunos se animaron a salir y lograron ver a quien lanzaba tan lastimeros gemidos.

La mujer que vestía una ropa blanquísima y se cubría el rostro con un velo, avanzaba con lentos pasos recorriendo las calles de la ciudad sin faltar una sola ocasión a la plaza mayor donde, viendo hacia el oriente e hincada daba el último y languidísimo lamento, una vez puesta en pie, continuaba con paso lento y pausado hasta llegar a la orilla del lago donde desaparecía.

2 comentarios:

Avelaneira Florida dijo...

Hola Laura!!!!!
Linda esta lenda!!!!
adoro tudo quanto tenha a ver com lendas!!!!! e mitologias!!!!!
Em Portugal temos muitas lendas, particularmente as que estão ligadas à presença muçulmana no passado. São as lendas de mouras encantadas e tesouros enterrados...
enquanto lia e ouvia...lembrei-me de uma autora que gosto muito de ler : LAURA ESQUIVEL.

e lembrei-me a propósito de um dos livros que gostei muito de ler: MALINCHE ... claro que muito diferente de Como água para chocolate mas muito bonito também!!!

Besos!!!
M.

Laura Patricia Eyheramonho dijo...

Hola! Sé de quién hablas, yo he leído como agua para chocolate y ví la película. Muy hermosas las dos obras. Malinche no la leí. Laura Esquivel es una autora Mexicana.

Gracias por los datos. Un beso Laura